Narra Liam
Llegamos a su casa en medio de un silencio cargado de electricidad. Kate se acerca con una lentitud calculada, su aliento roza mi piel antes de que sus labios apenas toquen mi oreja. Un escalofrío me recorre la espalda. Su perfume, una mezcla de vainilla y algo más oscuro, más embriagador, me envuelve como una trampa en la que sé que no debería caer… pero en la que me estoy hundiendo de todos modos.
Sus labios descienden, rozando mi cuello con una suavidad peligrosa. Cada beso es