Ella se levanta rápidamente, Liam cruza la distancia entre ellos en un par de zancadas y la atrapa en un abrazo feroz, protector, como si quisiera envolverla en un escudo impenetrable. Sus brazos la rodean con firmeza, y su calor choca contra el frío que la ha estado invadiendo desde que comenzó la conversación con su padre.
– ¿Dónde está Lucero? –pregunta con urgencia, mientras sus ojos recorren la habitación en busca de la niña, sin encontrarla a primera vista.
Ella respira con dificultad,