El comunicado sale a las once en punto de la mañana, pero para Amara el día comenzó muchas horas antes, en esa madrugada interminable en la que el sueño se le escapa como si también desconfiara de ella y cada vez que cierra los ojos vuelve a escuchar el crujido metálico de la estructura cediendo sobre la pasarela, vuelve a ver los flashes estallando como disparos y los rostros perfectamente maquillados girando hacia el caos con una mezcla indecente de fascinación y morbo, como si el peligro aña