–No te corresponde juzgar mi matrimonio –responde Amara, apretando los dientes con una contención que apenas logra sostener la furia que le arde en el pecho, porque cada palabra de Jean Pol le resulta una invasión, una intromisión intolerable en el único territorio que considera sagrado. – Esto es un negocio, y debiste mantenerlo en ese terreno en lugar de arrastrarlo al barro de las insinuaciones.
–Siempre fue más que un negocio –murmura, y la confesión, dicha casi como si le arrancaran una v