Liam sabe que Amara está a punto de volver. No lo sabe por un mensaje, ni por una llamada, ni siquiera por una confirmación concreta, lo sabe de una forma más incómoda y profunda, como se saben las cosas que uno no quiere enfrentar, porque hay algo en el ambiente que se vuelve más denso, en el aire que parece cargarse de una electricidad sorda, en la manera en que el tiempo se estira y se comprime al mismo tiempo, que le indica que el momento que lleva días evitando ya no puede postergarse much