Amara pasó años caminando entre titulares, entrevistas, flashes y sonrisas ensayadas sin permitirse detenerse a pensar qué parte de su vida le pertenece realmente y cuál ha sido cedida, casi sin darse cuenta, a una maquinaria mediática que no pide permiso ni explicaciones, pero esa mañana, mientras las notificaciones siguen explotando en los teléfonos de su equipo sin que nadie se atreva a leerlas en voz alta, comprende con una lucidez incómoda que por primera vez ya no puede fingir que todo aq