Los meses fueron pasando y, con ellos, sus vidas. Aunque pudiera parecer increíble, nunca hubo una reconciliación. La razón era evidente: Agnes y su necesidad de crecer como mujer y como persona, algo que nadie podía reprocharle, pues aún era muy joven.
Hoy, frente al espejo, mientras se preparaba para recibir el premio a la Empresaria del Año por una idea que había nacido en uno de los momentos más oscuros de su vida, no pudo evitar sentirse profundamente orgullosa. Había logrado transformar u