Nikolas siempre había sido radical, aunque pocos lo entendían de verdad. Para la mayoría era solo un hombre firme, serio, incluso frío. Pero quienes lo conocían a fondo sabían que no se trataba de dureza sin sentido, sino de una forma clara de vivir. Para él no existían los puntos medios cuando algo era importante. Y su vida privada lo era. Mucho más de lo que dejaba ver.
Nunca fue un hombre de rodeos. No le gustaban los juegos ni las medias tintas. La estabilidad era su prioridad, no porque fu