Ambos salieron tensos, pero aun así no podían negar que se habían quitado un gran peso de encima. Confesar abiertamente que eran marido y mujer había sido lo mejor que podían hacer; sentían como si todo el pasado se hubiese quedado atrás, justo allí, en esa sala.
Al subir al auto, Ares encendió la música con volumen alto y le dedicó una sonrisa a su esposa, intentando transmitirle serenidad. Sabía que la situación para ella era más complicada: se trataba de su familia, de su historia, y necesit