La cena...
Sin embargo, otra voz dentro de ella la detuvo. ¿Por qué habría de rechazarlo? ¿Por qué decir que no merecía ese trato cuando, en el fondo, sentía que sí? Esa lucha interna no era más que el reflejo de las inseguridades que la habían acompañado siempre.
Nicolás notó el cambio en su expresión. Sin decir demasiado, tomó su mano.
—Princesa, disfruta de la cena.
Esas palabras bastaron para que el rostro de Valentina se iluminara de nuevo. Se sintió vista, cuidada. Él, por su parte, se sintió compla