Isidora llevaba toda la mañana repitiéndose que había tomado la decisión correcta.
Había pedido el día libre con la excusa de asuntos personales y, por primera vez desde que comenzó a frecuentar el círculo más cercano de Ares, no se sentía una intrusa. Al contrario. Caminaba por el estacionamiento del hospital con la seguridad de quien cree estar avanzando hacia un lugar que le pertenece.
En su mente, el plan era perfecto.
Sorprenderlo. Aparecer sin aviso. Mostrarle que podía integrarse a su vi