Valentina pasó largo rato sentada en el suelo del baño después de ver el resultado. El silencio era tan pesado que le zumbaban los oídos. No sabía cuánto tiempo había pasado, solo sabía que el cuerpo le dolía de tanto llorar. Sentía los ojos hinchados, la garganta cerrada y el pecho apretado como si algo invisible la estuviera empujando desde adentro.
No sabía qué hacer con esa verdad.
La palabra embarazo daba vueltas en su mente sin acomodarse en ningún lugar. No encajaba con su vida, con sus