Si Valentina pensó que eso era lo peor, no se equivocó. La verdad terminó de caerle encima cuando descubrió que Nikolas la había instalado en la planta baja. No tardó en notarlo. Las chicas, con mucha naturalidad, le explicaron que en ese nivel solo estaban las áreas comunes, las habitaciones de los empleados y las de los invitados. La habitación del “señor”, como lo llamaban todas, se encontraba en la segunda planta.
Ese detalle, tan simple para cualquiera, fue devastador para ella.
No necesit