CAPÍTULO CATORCE
Mirándose a cada momento en el espejo de mano que tenía y del que no se separaba sin importar si era noche o si era de día, Paula se dio cuenta que nada cambiaba e ella. Todo seguía siendo lo mismo para ella, todo se pintaba del mismo color. Solo vendas blancas que cubrían su rostro y que apenas le dejaban ver la mañana.
Estaba ansiosa por ver su nuevo rostro, por supuesto que ya Maximiliano le había dicho que para llegar al final tenían que pasar por muchas cirugías más, que