CAPÍTULO QUINCE
Caminando entre las tumbas de aquel cementerio, con un ramo de rosas blancas que llevaba, el silencio era todo lo que la acompañaba en ese momento. No había nada después de aquel momento. Y es que no importaba el tiempo que pasara, a ella le seguía haciendo falta, quizá porque fue la única en ver a una mujer de éxito, quizá porque fue la que peleó para que le dieran un cargo importante en la empresa a pesar de su edad y de aquel look que ya no podía quedar bien en una mujer