Habiendo llegado un nuevo día, Salomé, despertando donde siempre quiso estar incluso si nunca lo llegó a ver así hasta ese momento, no pudo hacer otra cosa más que sonreír en el momento en que vio, frente a ella, siendo envuelta por el torso desnudo de Max, Salomé no hizo otra cosa más que sonreír. Había pasado el momento más bonito de su vida después de haber sido presa de tanto dolor.
Y despertando al mismo tiempo que ella, sabiendo que no iba a estar en un lugar más hermoso que e