Dos horas que habían terminado por ser solo unos cuantos minutos. Finalmente el momento que muchos habían estado esperando había llegado, Las puertas de aquel hermoso salón se abrieron por completo.
Una mirada de frivolidad y victoria fue lo que Gertrudis le dio a la gente que entraba mientras Salomé solo la miró con gracia. Esa noche iba a ser muy especial.
— ¿Señora Sorín? —Preguntó una de las maquillistas.
—Sí, ¿qué necesitas?
—Sucedió una tragedia con una de las modelos.
— ¿Qué?
—L