Agradecí al cielo y a todos los santos cuando la esposa de Blackwood propuso un día de chicas.
Sin hombres.
Error. Grave error.
Primero fuimos a un spa. Todas disfrutaban de sus masajes y sus copas de algo burbujeante que no quise probar. Hasta que la esposa de Blackwood “Serena” soltó.
—Este masaje… es casi como un orgasmo.
Las demás empezaron a participar en la conversación, sobre masajes, pero de cuello uterino y un montón de cosas de adultos.
Tragué saliva.
Adultas mis ovarios.
No tenía n