UN CACHORRO DETERMINADO.
UN CACHORRO DETERMINADO.
Cuando Braelyn abrió los ojos, se encontró con el dulce rostro de Xavier, quien le ofreció una sonrisa reconfortante. Correspondió al gesto y, notando la lujosa habitación, preguntó.
―¿Dónde estamos?
Xavier respondió con calma.
―Estamos en la manada de mi tío.
Los recuerdos se agolparon en la mente de Braelyn, y una sensación de alivio la envolvió al recordar el enfrentamiento con los lobos rebeldes y que ahora estaban a salvo.
―Has dormido tres días ― informó el