REVELACIONES.
REVELACIONES.
El salón del castillo resonaba con la tensión silenciosa entre Morana y Sebastián.
―¿Qué pasa contigo, Sebastián? ―inquirió la vampira, su mirada penetrante, buscando respuestas en los ojos de su amigo.
Sebastián, momentáneamente tomado por sorpresa, respondió con evasivas.
―He estado estresado ― murmuró, tratando de restarle importancia a sus emociones.
Morana, sin embargo, no se dejó engañar y soltó una risa.
―Esto no es estrés, querido. Es mal amor ―declaró burlona.
―¡Ja!