PROLOGO.
PRÓLOGO.
―¡Suéltame, Sebastián! ¡Déjame ir! ―grito ella mientras trataba de liberarse de su poderoso agarre.
Braelyn no se atrevía a hacer un escándalo porque este era en un banquete de alianza de lobos y ella, como heredera alfa de la manada de su padre, tenía que mantener la compostura. Sin embargo, no se quedaría sin luchar. Intentó forcejear y sintió que Sebastián estaba a punto de romperle la muñeca. Le dolía, pero por muy doloroso que fuera, el dolor y la decepción en su interior era much