IMPULSOS.
IMPULSOS.
La frescura de la mañana aún se adhería a las piedras del castillo cuando Braelyn despertó. La noche había sido larga, su mente un torbellino de pensamientos y resoluciones. Con la determinación tallada en su rostro, decidió que hoy sería el día en que reclamaría su libertad. Se dijo que el Alfa no tenía derecho a mantenerla cautiva. Se vistió rápidamente, ignorando los gruñidos de su estómago, y salió en busca de Sebastián.
Sin embargo, apenas salió lo que vio allí robó el aliento.