FINALMENTE UNIDOS.
FINALMENTE UNIDOS.
La tarde se cernía sobre la mansión de la manada Alerón, y con ella, la inevitable ceremonia de apareamiento que cambiaría el destino de Irene. En su habitación, una empleada entregó una caja adornada con un lazo negro.
—Es un regalo del alfa — anunció la sirvienta.
Irene, con indiferencia, asintió y le indicó que lo dejara sobre la cama.
El nerviosismo se filtraba en cada rincón de la habitación, aunque intentaba mostrarse imperturbable, por dentro su pecho estaba a punto