DEJAME DEMOSTRARTE QUE TE MEREZCO.
DEJAME DEMOSTRARTE QUE TE MEREZCO.
Irene estaba a punto de entrar en crisis. Durante toda la cena, Lorenzo no había dejado de mirarla con intensidad y anhelo, lo que hizo que se pusiera demasiado nerviosa y no lo mirara en toda la noche.
Su padre, que había estado observando en silencio, no pudo evitar preguntar.
―Irene, ¿te sientes bien? Has estado muy callada esta noche.
Ella trató de disimular y balbuceo.
―Sí, papá. Solo estoy un poco cansada.
―Bueno, si es así puedes irte a descansar e