CAPÍTULO 88. ¡SOY CELOSÍSIMO!
En el Penthouse de Mateo
—¡Si, mi vida! Cuando tú digas, nos podemos ir —aceptó Adriana— Recuerda que pasado mañana tengo mi consulta con la ginecóloga —añadió ella, contenta de regresar.
—¡Perfecto, mi amor! Mañana temprano, debemos estar en el aeropuerto, a las ocho nos espera el Capitán —contestó él feliz, abrazando y besando suavemente su cabello.
—Me preocupa que aún falta por terminar la sala de juego. Hoy terminamos la habitación de los niños —le comentó ella abrazándolo por su cintura.