CAPÍTULO 48. DOMINGO PASIONAL
En la piscina interior de la mansión
Adriana, dejándose llevar por las emociones que él despierta en ella, abrazó a Mateo por el cuello, pegando su cuerpo al de él. Si algo le excitaba, era sentir su masculinidad en plena potencia contra su cuerpo. Cuando lo sintió, se estremeció y se sacudió fuertemente, ante este arrebato pasional.
Aunado a esto, experimentó las fuertes contracciones uterinas y vaginales, como la humedad dentro de su parte íntima, que desde hace casi dos años, no sentía. Si é