CAPÍTULO 47. ESCENA DE CELOS
En la mansión, en Cabimas
Mateo, que había estado como espectador, observando todas las reacciones de Adriana, se sonrió satisfecho porque lo que vio fue una escena de celos. El rostro de ella mostraba la misma imagen de cuando abofeteó a Lila, celosa.
—El día antes de irme de viaje, planee pasar todo el día aquí, para enseñar al bebé a nadar, y saliste con Don Kelvin y Julio. Hoy, llego loco por estar con ustedes y de inmediato te vas a la mansión de Julio ¿Entonces? ¿De qué te quejas? —cuesti