CAPÍTULO 114. AMÁNDOSE INSACIABLEMENTE
Angélica, con una sonrisa amplia y sincera, contempló a Diego, con mucha devoción y amor, detallando cada gesto de este...
—¡No, para nada! Ahora, quiero que hablemos sobre los motivos de mi llamada: ¡soy libre! ¡Mi amor, conseguimos un indulto presidencial! Mateo y Marcos tramitaron todo y lo consiguieron —aseguró ella con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡¡¡Me alegro, mi amor!!! —Gritó el eufórico y feliz— Entonces, podemos continuar nuestra vida y nuestra relación donde la detuvimos cuando me