C63-DECIRLE LA VERDAD.
C63-DECIRLE LA VERDAD.
El estómago de Katerina dio un vuelco violento.
Carrera.
El apellido resonó en su cabeza como una maldición y el miedo se deslizó por su espalda como hielo líquido.
Santiago extendió su mano y tomó la de Katerina, que yacía fría e inerte, con deliberación se inclinó y llevó sus nudillos a sus labios en un falso gesto de caballerosidad.
Su contacto fue breve como el toque de una serpiente.
—Es un honor, Señora Stanton —dijo—. James me había hablado de su belleza, pero