C41-YO LO QUISE.
C41-YO LO QUISE.
Margaret tenía los ojos tan abiertos que casi se le salían de las órbitas. Su mirada subió y bajó sin control hasta detenerse en el trasero tonificado y desnudo de Kenyi.
—¡UN VIOLADOR! —bramó, señalándolo con un dedo tembloroso—. ¡UN MALDITO VIOLADOR! ¡ESTÁ VIOLANDO A PRISCILLA!
—¿Kenyi?
En un instante comprendió la jugada. Ese hombre no era un desconocido: era familia de Sara y el veneno en su voz se duplicó, cargado de alevosía.
—Tú estabas abusando de ella, eres un enfermo... —acusó y se giró hacia las sirvientas—. ¡Llamen a la policía ahora mismo!
Las empleadas dieron un paso, listas para obedecer, cuando la voz de Sara las detuvo.
—¡Nadie va a llamar a nadie! Mi primo no es ningún violador, Margaret, así que cuida tus palabras.
Los murmullos se intensificaron y la tensión creció.
—¿Tu primo? —replicó Margaret con sorna—. ¡Claro! Cómo no vas a defenderlo, si son iguales. Esa criatura inocente está destrozada y tú aquí encubriendo al abusador... pobre Priscilla, m