C40- ¿Y PORQUE LA TIENES GRANDE?
Priscilla abrió los ojos lentamente, sintiendo el calor de un cuerpo masculino pegado a su espalda. Una sonrisa boba se le formó en los labios, convencida de que al fin había logrado su objetivo: Mason. Cerró los ojos de nuevo, disfrutando la fantasía unos segundos antes de girarse. Pero la sonrisa se le borró al instante.
No era él. Ni su rostro. Ni mucho menos su cabello.
Era un rostro asiático, atractivo, sí… pero no el de Mason.
La sangre le abandonó la c