C35-¿QUÉ HACES CON ESA CAJA?
El beso comenzó como un juego, un roce de labios cargado de la tensión que habían acumulado desde lo que pasó en la ducha. Una cosa llevó a la otra, como siempre ocurría entre ellos, y de pronto Sara estaba sentada sobre la madera pulida del escritorio del abuelo, con el vestido subido hasta el abdomen y las piernas abiertas de par en par, mientras Mason se arrodillaba frente a ella, devorándola como si fuera el último manjar.
Ella gimió, aferrándose con fuerza a su