C35- BESOS QUE QUEMAN.
C35- BESOS QUE QUEMAN.
Kate subió las escaleras del edificio de Aisling en silencio, cuando entro Oliver estaba dormido en el sofá, con una mantita hasta el cuello y la tablet encendida aún con un video de dinosaurios. Sonrió y le acarició el cabello.
—Mamá ya llegó, mi amor —murmuró, y Oliver apenas abrió los ojos para regalarle una sonrisa somnolienta.
Pasó un rato abrazándolo, sintiendo su calor y se recordó que ese era su norte, su prioridad.
Pero tuvo que dejarlo y volver a la mansión, porq