¿Nuestro accidente había sido un acto provocado?
No lo podía procesar, solo volvía a ese día y volvía a preguntarme cómo un horror así pudo ser causado por alguien.
—¿Por qué pareces tan impresionada? —inquirió Abigail con confusión al ver cómo mi mirada se humedecía.
Sin embargo, antes de poder sacarme una respuesta, otra voz intervino.
—Demián ya viene —dijo la señora Mariel, al fin volviéndose y mirándonos a ambas.
Efectivamente, podía oírlo descender por las escaleras. Escuchar sus pa