**NATALY**
El viaje en lancha de vuelta al palacio fue puro caos mental. Alessio manejaba la embarcación con una mano mientras sostenía un cigarrillo apagado entre los dientes, mirándome de reojo por el espejo con cero respeto.
—Te ves fatal, Nataly —soltó sin filtro, rompiendo el rugido del motor—. Si vas a salir a esa recepción con cara de velorio, la prensa nos va a tragar vivos.
—Cállate la boca, Alessio —respondí, acomodándome la chaqueta con rabia—. No estoy de humor para tus consejos.
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