**NATALY**
La humillación me golpeó con la fuerza de un balde de agua fría. Tenía razón. Mi orgullo sangraba porque mi cuerpo respondía a sus estímulos con una traición absoluta. Aquel magnate italiano de treinta y cinco años, el hombre que había comprado la ruina de mis hermanos para encerrarme en su jaula, me estaba domando en nuestro primer encuentro.
Con un movimiento fluido, me cargó por completo. Mis dos piernas se envolvieron en su cintura por puro instinto de supervivencia mientras él c