**NATALY**
La mesa se convirtió en un tablero congelado. El silencio se estiró entre nosotros, denso y agrio como el vinagre, quebrando el eco lejano del agua del canal.
“Quieren usarme como carne de cañón”, pensé, sintiendo el peso frío de los diamantes negros quemándome la clavícula.
Sostuve la fijeza pétrea del anciano sin parpadear.
—No se preocupe por mi sangre, signor Matteo —respondí, dejando caer el cuchillo de plata sobre la porcelana con un repique seco—. En mi familia estamos acostum