**NATALY**
Gabriele bajó lentamente los papeles. Sus ojos grises se clavaron en los míos, fijos, analizando la resistencia que emanaba de mi cuerpo menudo. Una sonrisa cínica, apenas imperceptible, estiró la comisura de sus labios.
—La noche no ablandó tu lengua, veo. Me alegra. Las cosas fáciles me aburren demasiado rápido.
—¿Fáciles? —solté una risa seca, cargada de desprecio—. Lo único fácil aquí fue el cheque que le firmaste a mis hermanos. Pero te lo advierto, Valtieri: compraste las accio