NATALY
El plástico negro de la tarjeta Centric brilla sobre la mesa de noche como un trofeo de guerra.
Aún sentía el cansancio pesado en mis muslos y el calor de Gabriel grabado en la piel después de una noche donde la seducción y los negocios se mezclaron hasta borrar cualquier límite. Él pensaba que me había doblegado en la mesa del despacho a cambio de la firma, pero la realidad era otra: ahora tenía la llave del cofre y la liquidez absoluta de la casa Valtieri en mis manos.
Me levanté de la