**NATALY**
El nudo en mi garganta se volvió insoportable. Quería odiarlo. Necesitaba mantener el muro levantado para no terminar destruida cuando este matrimonio de tres años llegara a su fin, pero la ferocidad con la que me reclamaba como suya me hacía tambalear por dentro.
—No voy a dejar que pagues esa deuda, Gabriel… —susurré, sintiendo que mis fuerzas flaqueaban mientras mis manos, en lugar de empujarlo, se aferraban a las solapas de su chaqueta.
—No te estoy pidiendo permiso, pequeña rebe