Poco tiempo atrás, le había dicho que no deseaba alejarme de él, aunque tuviese un lugar al cual llegar, porqué era inmensamente feliz a su lado. Pero en ese preciso instante, mientras miraba esos hipnotizantes ojos carentes de cualquier sentimiento por mí, me arrepentí de mis palabras.
No había nada intimo entre nosotros, ningún motivo para llamarlo por su nombre.
—Señor, quiero irme...
—Olvídalo.
Me zafé de su agarré y me dirigí hacia la puerta. Pero antes de que siquiera pudiera poner