—Lo siento, Rubén, no puedo abandonar mi práctica. Además, ella me necesitaría una hora al día, no más. Puedo conseguirte una buena enfermera, si crees que hace falta.
—Sabes que no dejaría entrar a la casa a nadie que no sea de mi absoluta confianza.
—En ese caso, recuerda que Jasmine estudió enfermería. Aunque no ha ejercido formalmente, suele ayudarme cuando debemos atender a tus chicos o hay algún problema en el Velvet. Podría venir unos días a darte una mano.
—Es verdad… no lo había pensad