Rubén meció su vaso sin mirarla, contemplando el líquido con aire ausente. Luego suspiró y lo bebió de un solo trago. Jasmine soltó un bufido burlón, incapaz de contenerse. Le resultaba extrañamente familiar verlo así, tan fuera de esa personalidad dura que solía mostrar. Le recordó cuando eran niños, cuando él se ponía nervioso al verla llorar.
—Vaya, no pensé que algo tan simple te hiciera dar rodeos. Es de no creer, jefe.
—¿Simple?
—Lily me llamó, dijo que necesitas una enfermera que venga a