Él se quedó paralizado, con los ojos desorbitados y la mano aún en alto. No podía creerlo. No era la primera vez que discutían. Tampoco era la primera vez que ella decía cosas horribles sobre su hija. Pero él jamás... jamás había levantado la mano contra ella. Nunca pensó que sería capaz de algo como eso. Ni siquiera en sus peores momentos.
Rosanna también quedó paralizada. Era cierto que había buscado enfurecer a Rubén. Quería que se marchara a dormir a otra habitación, que la ignorara al día