Capitulo 36

No obstante, Alexander aun no la había soltado. Sentía uno de sus brazos enredado con fuerza alrededor de su cintura, pegándola a su cuerpo. En tanto que la otra la puso en uno de sus hombros, haciendo que se mantuviera totalmente erguida. Se sentía un tanto aprisionada, con él a sus espaldas. 

—Puedes soltarme, estoy bien —le hizo ver.

Infortunadamente, eso no lo hizo; sino que al contrario apretó su agarre con un tanto

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP