Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo obstante, Alexander aun no la había soltado. Sentía uno de sus brazos enredado con fuerza alrededor de su cintura, pegándola a su cuerpo. En tanto que la otra la puso en uno de sus hombros, haciendo que se mantuviera totalmente erguida. Se sentía un tanto aprisionada, con él a sus espaldas.
—Puedes soltarme, estoy bien —le hizo ver.
Infortunadamente, eso no lo hizo; sino que al contrario apretó su agarre con un tanto







