Ambos insistieron en quedarse en el hospital para acompañarlos, argumentando de estaban preocupados; además de que ya se encontraban ahí. Por desgracia y por más buenos que pudieran ser sus argumentos, no lograron nada y al final terminaron por echarlos.
El matrimonio había sido tan apresurado que no tuvieron tiempo de decidir dónde vivirían durante el plazo de un año, el cual se había estipulado para aquel extraño acuerdo.
Por desgracia y ya que no tuvieron tal previsión, no tuvieron más opci