Emilia sentía que no podía respirar era como si una clase de cuerda oprimiera su garganta, se sentía mareada y es que la noticia que acababa de recibir no era para menos.
Estaba a punto de comenzar a llorar, cuando de pronto escucho como alguien le llamaba a sus espaldas.
—Emilia.
Al voltear se encontró con Alexander, quien era la persona que menos deseaba ver en esos momentos; después de todo era el artífice de aquella desgracia.
—Ahora no Alexander, ahora no —se negó mientras comenzaba a camin