—¡Cof, cof! —Martina, que justo estaba tomando agua, se ahogó por completo—. ¡Cof, cof…!
—¿Estás bien? —Luciana se inclinó a darle palmaditas en la espalda—. Toma con calma. ¿No se te habrá ido por el otro lado?
Como estudiante de medicina, sabía lo peligroso que era si de verdad el líquido se iba a los pulmones.
—No, ya estoy… —Martina hizo un ademán con la mano, el rostro encendido—. Es solo que… es inesperado que saques el tema de Salvador. ¡Ese hombre es un verdadero caso especial!
…
Para qu