—El bebé no presenta problemas, el inconveniente recae en usted… ya experimentó episodios de ceguera temporal. Si esto progresa, siendo usted médico, sabe bien que no podemos predecir con certeza qué pueda pasar.
—Sí, lo comprendo. —Luciana asintió. En medicina, cada caso evoluciona de modo distinto, y no hay garantías absolutas.
—Gracias, doctora.
—No hay nada que agradecer.
Al salir del consultorio, Luciana estaba pálida. Un escalofrío recorrió su cuerpo de pies a cabeza. Bajó la vista y llevó