Capítulo 467
Tenía vendajes y gasas desde la mano izquierda hasta la barbilla, su cabello había sido cortado de forma irregular para atender las lesiones, y entre el llanto y las quemaduras lucía un aspecto desolador.

Alejandro la sostenía entre sus brazos, limpiándole las lágrimas con cuidado:

—No llores, Mónica… Si las lágrimas humedecen las heridas, es peor.

—Alex… —murmuró ella, cerrando los ojos y dejándose caer contra su pecho, tiritando—. ¿Qué voy a hacer ahora…? ¿Cómo voy a vivir?

—Tranquila —le resp
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